Posada El Prado Mayor

Qué ver en Las Merindades en un fin de semana

Cascada de Orbaneja del Castillo cayendo entre las casas hasta el Ebro

Las Merindades es una de esas zonas de Burgos que se quedan en la memoria: paisajes de montaña, pueblos que parecen de otro tiempo y formaciones que parecen imposibles. Si tienes un fin de semana libre, es el destino perfecto para desconectar sin salir de España.

Aquí tienes un plan sencillo para ver lo mejor de la zona en dos días, con distancias cortas y paradas que merecen la pena.

El sábado: Ojo Guareña y Puentedey

Ojo Guareña

Empieza el sábado por la mañana en Ojo Guareña, uno de los complejos kársticos más grandes de Europa, con más de 110 km de galerías excavadas durante millones de años.

Lo que más sorprende es la ermita de San Bernabé, excavada directamente en la roca. Al entrar, el silencio y la luz que entra por la boca del ojo crean una atmósfera difícil de explicar. En el techo puedes ver pinturas que cuentan la historia de la ermita y de sus fieles.

Está a solo 5 minutos en coche de la posada, así que puedes ir con calma por la mañana y volver a comer.

Puentedey

Después de comer, dirige el coche hacia Puentedey, a unos 20 minutos. Es un pueblo construido encima de un puente natural de roca que el río Nela ha excavado durante siglos.

Caminar por el centro del pueblo es como caminar sobre el cañón: las casas se asientan sobre la roca y el río pasa justo debajo. Es uno de esos lugares que hay que ver en persona para entenderlo.

El domingo: Orbaneja del Castillo

El domingo te toca el viaje más largo, unos 45 minutos en coche, pero merece cada minuto. Orbaneja del Castillo es un pueblo que parece suspendido en el aire: una cascada cae entre las casas desde el castillo hasta el río Ebro.

El pueblo está construido en una meseta de roca, y la cascada, que no se seca, es su gran protagonista. Caminar por sus calles estrechas y ver el Ebro desde lo alto es una de las experiencias más bonitas de la zona.

Dónde dormir

Si vienes a descubrir Las Merindades, la mejor forma de disfrutarlo es dormir en la zona. En la posada tienes una base tranquila para hacer las dos jornadas con calma, sin prisas y sin volver cada noche a la ciudad.

Reserva tu fin de semana y ven a descubrirlo por ti mismo.